Entrevista a Esperanza Bosch

“Las mujeres no somos un colectivo, somos la mitad de la humanidad, entonces legislar por los derechos de la mitad de la humanidad es fundamental”

Esperanza Bosch Fiol es feminista y catedrática de la Universidad de las Islas Baleares, en España y doctora por la misma Universidad.

FORENPSIC ENTREVISTAS 

Por Marcos Morales 

26 de octubre de 2020. 

En esta ocasión platicamos con la Dra. Esperanza Bosch Fiol. Explicó de forma bastante ilustrativa a qué se refiere la categoría de género y qué significa entender la violencia contra las mujeres como una violencia basada en el género. Habló sobre la llamada “ceguera de género” en las investigaciones sobre violencia contra las mujeres en el contexto de la pareja y finalmente, habló sobre el Modelo Piramidal, modelo desarrollado por la Dra. Esperanza Bosch en conjunto con Victoria Ferrer, que explica desde una enfoque multicausal el fenómeno de la violencia contra las mujeres.

Marcos Morales (MM): Hola, qué tal, Esperanza. ¿Cómo estás?

Esperanza Bosch (EB): Hola, qué tal, buenas tardes. Encantada, encantada de estar aquí.

MM: Antes que nada, muchas gracias por tu tiempo y desde luego por aceptar nuestra invitación para esta entrevista. 

EB: Es un placer.

MM: Me gustaría comenzar con lo siguiente: la violencia de género es uno de los ejes centrales en tus publicaciones y también en las áreas en las que te has desarrollado a través de tu experiencia profesional. Me gustaría que me platicaras, ¿qué fue lo que te llevó a incursionar en esa temática? 

EB: Mira, yo hace ya muchos años en la universidad, cuando iniciamos los trabajos en nuestro grupo de investigación, empezamos trabajando en temas de estereotipo, de estereotipos y de roles. Seguimos con la misoginia, la historia de la misoginia, con entender un poco el proceso mediante el cual la historia ha ido alimentando y ha ido transmitiendo estos estereotipos con una carga tan negativa hacia las mujeres y como un proceso natural de la historia de la misoginia, llegamos a la historia o al estudio de la violencia, que es la máxima presión de la desigualdad, la expresión más brutal de lo que podamos entender como misoginia, como el odio hacia las mujeres y ahí nos quedamos, y empezamos a trabajar, empezamos a investigar, empezamos a tener proyectos, proyectos financiados algunos con otros grupos de investigación de otras universidades, otros con el equipo nuestro y ahí estamos. Estamos, porque el tema de la violencia de género es, no solo desde el punto de vista académico y de investigación, fundamental sino también social y yo creo que la universidad tiene que tener también esa vertiente de utilidad social y ahí nos quedamos, en ese estudio.  

violencia de género
Violencia de Género

MM: ¿Siempre la violencia de género fue algo que te convocó, como fue el encunetro con esta temática?

EB: Bueno, lo fue a través del estudio de la misoginia, un poco la pregunta de ¿cómo se gestó históricamente todas estas ideas, todas estas, estos supuestos sobre la inferioridad de las mujeres? Al estudiar todo esto llegamos como un proceso natural al tema de la violencia  que es el castigo a las mujeres rebeldes, el aviso de que las mujeres no pueden transgredir las ordenes y los mandatos patriarcales y en este tema nos quedamos. 

También, es verdad que en este proceso en España hubo cambios legislativos, hubo una ley muy importante del 2004 que es la Ley Integral Contra la Violencia de Género y todo eso nos dio también pues todavía más motivación y más, y más argumentos para trabajar y para investigar en este sentido y, bueno ahí, ahí fue. 

MM: Es una ley que, que también, por otro lado, ha generado mucha controversia entre varios gremios académicos, incluso, de la psicología. 

EB: La Ley Integral del 2004 es una buena ley. Es una ley muy ambiciosa, requeriría una gran inversión y lo que ha fallado un tanto es la inversión. 

Por otra parte, es una ley que tiene un título, a ver, en el momento en el que se hizo, se hizo así, pues por equis motivos, por una serie de razones, pero la verdad es que tiene algunos elementos que son un poco mejorables, para empezar: el título, porque la ley es “La Ley Integral Contra la Violencia de Género” pero solo se refiere a la violencia en el marco de una pareja o ex pareja, en el marco de una relación sentimental y eso hoy en día pues vemos claramente que se ha quedado un poco corta. Pero la ley en su momento, pensamos que es del 2004, ya ha pasado tiempo, fue y es una buena ley y lo que pasa es que, como todo, es mejorable y además es revisable según avanza la sociedad y según aparecen nuevos retos. 

MM: Claro, lo comento no como en un sentido, digamos, negativo o peyorativo, sino justamente porque pienso que por algunos artículos que he llegado a leer, de pronto se tergiversa un poco el sentido de esta ley pero desde luego es algo necesario, pertinente y oportuno.

EB. Si, bueno, la gran novedad de esta Ley fueron varias, una es el reconocimiento que los organismos internacionales ya habían hecho, que es una Ley que tiene que ver, que concibe la violencia de género como aquella que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo y después que el concepto de “integral” es porque da mucha importancia a la prevención y ahí es donde pues tiene apartados dedicados a la educación, a la formación de formadores, etcétera. Y ahí es donde la inversión pues ha sido menor y eso quizá seguramente le ha quitado un poco de brillo a la ley. 

MM: Claro, y en ese sentido ¿qué se debe entender por género? Y ¿qué significa abordar la violencia contra las mujeres como una violencia basada en el género? 

EB: Esto es un poco lo más importante a la hora de entender la violencia contra las mujeres como una violencia estructural. Lo primero es que hay que diferenciar entre sexo y género: el sexo se basa en la biología, en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y el género es una construcción cultural sobre la biología, digamos. 

El género es aquello que para lo que nos educan, a través de todos los procesos de socialización para comportarnos de manera femenina o de manera masculina. Por lo tanto, el género es una construcción cultural y la violencia basada en el género es aquella que se basa, que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. No por ningún otro argumento, sino por el hecho de ser mujeres, puesto que, el lugar que las mujeres deben ocupar en el mundo y el lugar de la subordinación de las mujeres a los hombres tiene que ver con la construcción genérica, por lo tanto, y eso ya es un hito importante  desde un punto de vista de organismos internacionales, fue la 4ta Asamblea Mundial que se celebró en Pekín, de la Cuarta 4ta Asamblea Mundial de las Mujeres propiciada por Naciones Unidas donde de manera muy explícita ya se dijo eso, que hay que entender la violencia contra las mujeres como una violencia basada en el género y que se construye a partir de todo lo que es los supuestos sobre la femineidad y el papel de las mujeres, el papel que las mujeres deben de tener en la vida y su relación con los varones. 

Y por otra parte, también algo muy importante que se dijo, que se concretó en esa 4ta Asamblea Mundial, es que la violencia contra las mujeres es una forma de atentado contra los derechos humanos, es decir, que los derechos de las mujeres, son derechos humanos y eso nos puede parecer algo increíble que se concretara en 1995. Pero así es. De una manera explícita, ya de una manera, digamos que, incuestionable, pues esos dos elementos se dieron ya como, pues como los pilares  para poder entender, investigar, atacar, prevenir y actuar frente a la violencia contra las mujeres, que es una violencia basada en el género y que atenta contra los derechos humanos de las mujeres. 

MM: No sé si pudieras profundizar un poco en eso, justo en este punto de entender la violencia contra las mujeres como un problema de derechos humanos y también como un problema psicosocial. 

EB: Durante mucho tiempo la violencia contra las mujeres que, naturalmente existía, era o bien considerado como algo normal, castigar a las mujeres que desobedecieran en el ámbito que fuera se consideraba algo normal, la violencia en el seno de una relación de pareja se consideraba algo privado, es decir, algo que sucedía en la intimidad de un hogar o algunas de estas violencias se consideraban tradiciones con las que se tenía que respetar, digamos ¿no? 

Desde el momento en que la violencia se considera un ataque contra los derechos humanos, por lo tanto, ya no es una cuestión privada, sino que es un problema social, el Estado tiene que participar, el Estado tiene que participar actuando de una manera proactiva, valga la redundancia, para prevenirla, atacarla y para defender a las víctimas, a las víctimas que se van produciendo ¿no? Entonces esto es fundamental porque implica acción legislativa, eso implica leyes, eso implica cambios en las normas legales y entonces ahí ya no se puede considerar algo privado, algo natural, algo que sucede porque pues es una tradición, porque siempre ha sido así, algo, algo marginal, sino que ya es algo que se legisla, por lo tanto, algo que se considera un problema social grave porque las mujeres no somos un colectivo, somos la mitad de la humanidad, entonces legislar por los derechos de la mitad de la humanidad es fundamental.  

MM: Digamos que, la perspectiva de género amplia esta visión de la violencia contra las mujeres y la sitúa como desde diversas problemáticas. 

EB: Digamos que la sitúa como algo político. Las feministas americanas de los años 70´s, entre ellas, Kate Millet que falleció el año pasado, propusieron aquel eslogan que tiene una inmensa importancia. Decían que “lo personal es político”. Vale, pues entonces la violencia de género es un problema político y, por lo tanto, se tiene que atajar desde los gobiernos, se tiene que legislar a favor de los derechos de las mujeres, se tiene que considerar algo que se debe prevenir y, por lo tanto, se tiene que actuar en la educación, por eso es tan importante la consideración de las mujeres como un problema social y no como una asunto privada.

MM: Entiendo. Ahora, cambiando un poco de tema hace ya algún tiempo publicaste en conjunto con Victoria Ferrer un artículo que titularon: “Introduciendo la perspectiva de género en la investigación psicológica sobre violencia de género”; en ese artículo ustedes dan cuenta de cómo ciertos mitos y sesgos condicionan de cierta manera la investigación psicológica sobre violencia de género en el contexto de, de la pareja. Casi 15 años después, porque este artículo se publicó, más o menos, en el 2004-2005, 15 años después publicas o publicas también con Victoria Ferrer, un artículo que titulan: “El género en el análisis de la violencia contra las mujeres en la pareja: de la ceguera de género a la investigación especifica del mismo” que es un artículo que, además, generó un interesante debate entre varios colegas del gremio. Bueno, en este artículo que publicaron 15 años después, ubican ustedes un concepto que llaman “ceguera al género en las investigaciones sobre violencia contra las mujeres”, es decir, en ambos artículos, la premisa es la falta de incorporación de la perspectiva de género en la investigación de la violencia contra las mujeres en el contexto de la pareja y me parece importante resaltar el lapso que hay entre un artículo y otro, que son 15 años, y me parece importante por lo siguiente: ¿crees que haya cierta resistencia para incorporar los estudios d género al abordar este fenómeno? O ¿a qué crees que se deba esta, podríamos llamarle, persistencia de la ceguera de género sobre esta temática? 

EB: Bueno, de entrada, decirte que la ceguera de género no es inocente ¿no? Se basa en una clara resistencia y que hay, y sigue habiendo dentro de la psicología y dentro de otras ciencias sociales y la sociedad en general, grupos, personas que siguen negando que la violencia tenga género. Es verdad que desde el punto de vista científico son estudios muy poco solventes porque algunos utilizan cuestionarios muy cuestionables, digamos, algunos de estos estudios pretenden alimentar un mito y es que las mujeres son igual de violentas que los hombres, solo que los hombres no denuncian porque les da vergüenza, por ejemplo, o que la violencia contra las mujeres, las cifras están un tanto hinchadas porque dirán que hay intereses que hacen que sea así, más o menos. Bueno, todo lo que son la lucha por los derechos humanos nunca es un proceso lineal, siempre tiene peligro de etapas de retrocesos y la lucha de las mujeres, la lucha contra la violencia de género no es una excepción, por lo tanto, es verdad que, aunque haya pasado todo este tiempo y se hayan producido avances importantes, prueba de ello es que las grandes democracias, los países democráticos tienen ya en su legislación la lucha contra este tipo de violencia, sigue habiendo resistencias, por lo tanto, eso hace que no podamos relajarnos en el mantenimiento de los argumentos científicos para avalar lo que significa la violencia de género, lo que significa para las mujeres en el mundo este tipo de violencia que la OMS, la Organización Mundial de la Salud define como dimensiones pandémicas, por lo tanto, estamos hablando de cosas muy serias, muy importantes, que atentan contra la vida, contra la dignidad, contra las legítimas expectativas de millones de mujeres de todo el mundo, entonces hay que seguir manteniendo los argumentos científicos para callar voceros que pretenden justificar mitos, falsedades, prejuicios que hablan muy mal de la actividad científica. La actividad científica se tiene que basar, como sabemos, en pruebas, en evidencias empíricas, tenemos que trabajar de una manera muy rigurosa y por eso habrá lecturas de nuestros trabajos que parecería que el tiempo no ha pasado. A ver, el tiempo ha pasado, han pasado cosas buenas, pero ya te digo, la lucha por los derechos humanos y, por lo tanto, por los derechos de las mujeres y eso basta mirar el mundo, echar un vistazo a ver cómo están las cosas ¿no? pues no nos puede relajar porque no estamos en condición de decir que son ya derechos consolidados, sino que son siempre derechos a proteger y como académicas la protección mejor que podemos hacer es seguir investigando. 

MM: Claro, y lo que pasa es que todo esto lo saco a colación porque en la práctica forense de la psicología de pronto hay como una necesidad de centrarse en cuestiones clínicas, supuestamente demostrables, objetivas, observables, y de pronto con toda la entrada de los estudios de género, de la perspectiva de género, de la necesidad de incorporar esta perspectiva en nuestras evaluaciones, en nuestras dictaminaciones, ha suscitado mucha controversia, en el sentido de se dice por ejemplo que la perspectiva de género “es muy subjetiva, metodológicamente no se puede” y de pronto me parece que puede generar repercusiones negativas importantes porque no introducir hoy por hoy esa categoría pues puede invisibilizar otras causas, otros factores que también intervienen y que si no se ubican queda totalmente sesgado el ejercicio del o la psicóloga. 

EB: lo más importante o uno de los pilares para entender todo el tema que estamos hablando es la idea de que la violencia contra las mujeres es estructural, es decir, no son casos aislados que pasen ¿no? No es fulanita que le pego a, fulanito que le pego a menganita pues porque cuando llegó la cena no estaba caliente o el otro que se emborracho y entonces cuando llegó a su casa violó a su esposa porque su esposa no quería estar con él en esas condiciones, por ejemplo ¿no? Esos son ejemplos concretos, pero hay que entender por qué sucede esto y por qué sucede en todo el mundo. Y por qué hay todavía, desgraciadamente, tantos hombres que se creen con derecho a eso, por lo tanto, es una violencia estructural, es una violencia que los organismos internacionales han definido ya claramente, que las estadísticas de los organismos internaciones… Digo los organismos internacionales porque son, digamos, los más neutrales, aquellos que pueden parecer, a lo mejor, más, entre comillas “fiables”; nos ofrecen unas estadísticas que no dan lugar a duda, por lo tanto, hay que poner este marco de referencia para poder desentender por qué fulanito le pegó a su mujer cuando llegó a casa porque la cena no estaba lo suficientemente caliente, por eso hay que entenderlo, y si no, actuaremos de una manera, digamos, anecdótica y no entraremos en la comprensión real de la situación y no entraremos en el marco general del problema del por qué sucede. 

Vamos a poner otro ejemplo: el por qué una persona racista ataca a una persona, vayamos a suponer, negra, a un afroamericano, a un latino en Estados Unidos, da igual, imaginarnos el contexto que queráis. Podríamos hacerlo solo entendiendo que Fulanito que es blanco se encontró con Menganito que es negro y entonces se enfadó y le dio una paliza, pero entonces no entenderíamos nada, si no ponemos el marco de lo que son los comportamientos que tienen que ver con la discriminación racial, con todo lo que representa el racismo. Si no entendemos el racismo, no entenderemos y, por lo tanto, no podremos actuar de una manera eficaz contra los comportamientos racistas. Pues esto es lo mismo, si no entendemos qué es la violencia de género y cuál es su contexto, no actuaremos de manera eficaz, en relación a los comportamientos sexistas o violentos contra las mujeres. 

MM: Claro y desde luego que eso también repercute propiamente en las investigaciones que se realizan, por ejemplo, en los modelos teóricos que se utilizan para la elaboración de instrumentos psicométricos, de modelos explicativos, etc.  

EB: Efectivamente. Efectivamente los modelos en psicología y en ciencias sociales en general, bueno y de una manera genérica también, son intentos de explicar una realidad compleja con los, de una manera más simplificada, digamos. En el tema que nos ocupa, las explicaciones que se han ido dando a la violencia de género han pasado por diferentes etapas, en psicología, me refiero, para concretar. Durante un tiempo la causa que se entendía como el modelo que se utilizaba para explicar la violencia, este tipo de violencia era, se basaba en elementos individuales, pues el alcohol, problemas mentales por parte del varón, estrés, etcétera, etcétera, incluso, desde algunos teóricos, se hablaba de causas que involucraba a la mujer, por ejemplo, considerarla masoquista o dependiente emocionalmente. Bueno, estos modelos científicamente quedaron obsoletos hace tiempo y, entonces, el siguiente paso fue considerar aspectos que, sin quitar la importancia de las cuestiones individuales, le añadía un contexto social, pero, aun así, consideramos que estos modelos, en nuestra opinión, tenían un problema y es que estaban diseñados para explicar un solo tipo de violencia contra las mujeres, aquella que se daba en el seno de las parejas o ex parejas, digamos, pero si consideramos que las violencias, los diferentes tipos de violencias contra las mujeres, tal como las Naciones Unidas las define tienen una misma causa, la propuesta nuestra fue intentar elaborar un modelo que explicara todos los tipos de violencias contra las mujeres y que fuera lo más simple o sencillo posible porque si el modelo es más complicado que el fenómeno que se quiere explicar es un error. 

Entonces, de ahí surgió nuestra propuesta de modelo, que llamamos modelo piramidal, que tiene forma de pirámide, efectivamente, porque se basa en la tradición de algunos modelos que adoptan esta imagen para explicar que se producen en cada paso, que se van produciendo desgastes, que en nuestro caso, nosotras ejemplificamos que en cada uno de los cinco escalones de nuestro modelo hay varones que pueden, si quieren, abandonar el proceso de violencia, quiere decir que, incluso, en el momento culminante de levantar la mano contra la mujer, un varón puede decir: “no quiero ser este tipo de persona, no quiero” y pararse. 

Modelo Piramidal

MM: Claro, y es lo que ustedes llaman el “proceso de filtraje” o “los puntos de fuga”.

EB: Efectivamente. El proceso de filtraje es un poco eso. Todavía no sabemos, porque estamos investigando, pero todavía no sabemos qué elementos psicológicos hacen que un varón diga que no y otro varón que, a lo mejor, es un hermano, un amigo, por lo tanto, socializado en el mismo ambiente, con los mismos valores, con las mismas características, se convierta en maltratador. Las diferencias individuales también me parece un paso fundamental para investigar, pues todavía estamos en ello. Sabemos el elemento más evidente que los maltratadores son aquellos hombres más adheridos a los privilegios genéricos y con una visión más de túnel, quiero decir, una visión más limitada, por lo tanto, sin querer cuestionarse si lo que estás haciendo, lo que estás viviendo es legítimo, tienes derecho a hacerlo, etcétera. Por tanto, los que están más adheridos a los estereotipos y a los roles masculinos más tradiciones en un sentido negativo de la palabra “tradicional” ¿no? Ese sería un poco el elemento por excelencia pero después tiene que haber más y ahí estamos en un intento de entender, de comprender y de poder llegar a dar una explicación en un futuro no muy lejano. 

MM: Esperanza, no sé si puedas ahondar un poco más en este modelo. ¿Cómo surge el Modelo Piramidal? ¿En qué consiste? 

EB: Si, bueno, con ese modelo, lo fuimos gestando hace ya años cuando estábamos en nuestro proceso de trabajar y de investigar sobre estos temas precisamente, porque, por una parte, defendíamos que la causa general de todos los tipos de violencias contra las mujeres es la misma y, por otra, veíamos que todos los modelos que utilizábamos solo hablaban de la violencia en el marco de la pareja o ex pareja y, entonces, eso nos parecía una limitación y, también, nos parecía, de alguna manera, que mandaba un mensaje un tanto confuso porque ¿qué necesitamos, un modelo para cada tipo de violencia de género? entonces, podríamos decir, que cada tipo de violencia de género tiene causas diferentes ¿no? Y como nosotras creemos que no es así, pues empezamos a trabajar y entonces definimos estos cinco escalones que serían, de abajo a arriba: el sustrato patriarcal, que es aquello que nos es común a todos, que es la sociedad en la que vivimos, porque sigue siendo una sociedad patriarcal, con matices. 

La sociedad patriarcal propone para generar o para construir la feminidad o la masculinidad el proceso de socialización diferencial. Les dice a los chicos cómo tienen que ser: valientes, dinámicos, dominantes y las chicas cómo tienen que ser: pues dóciles, dulces, sumisas. Bueno, todo eso lo digo de una manera rápida y de una manera simplificada, pero bueno. 

Este proceso de socialización diferencial genera expectativas a hombres y mujeres, pero si nos centramos en los hombres, a los chicos que se han socializado y que no han cuestionado este proceso de socialización – porque los hay quienes sí los cuestionan y, por lo tanto, salen de la pirámide- entonces estas expectativas tienen que ver con lo que ellos creen tienen derecho a exigir a las mujeres en el contexto en el que se muevan, a sus novias, a sus esposas, a las mujeres de su comunidad, a sus compañeras de trabajo, etcétera. ¿Cuándo estas expectativas se ponen en marcha? Pues cuando hay un evento desencadenante, por ejemplo, digamos, de repente el régimen talibán, gana y se instaura en Afganistán y, por lo tanto, genera toda una serie de comportamientos destinados a recortar al máximo los derechos de las mujeres, bueno, pues estos eventos desencadenantes suben y producen o se manifiestan según el tipo de violencia en cada contexto la violencia en la pareja, la violencia en el trabajo, el acoso callejero, el acoso sexual, aquellas prácticas supuestamente tradicionales como la extirpación del clítoris, que se da por sentado que son tradicionales cuando son una vulneración tremenda del derecho a la salud de las niñas, etcétera. 

La punta de la pirámide, por tanto, es a su vez, otra pirámide y en la cúspide de la pirámide del todo, naturalmente, están los feminicidios. Es la máxima expresión ¿no? el asesinato de las mujeres por serlo, por ser mujeres. 

Y lo que nosotras trabajamos también, como antes también te comentaba, es en la idea de filtraje, de que, en cada uno de estos escalones, es posible que haya varones y ¡de hecho los hay! porque naturalmente no todos los varones, aunque hayan sido educados en un marco patriarcal son maltratadores, ni quieren serlo ni quieren disfrutar de unos privilegios que ven y consideran ilegítimos, pues en cada uno de estos escalones, se producen abandonos, digamos, que son aquellos hombres que dicen: “no, no, yo no quiero ser este tipo de hombre. He sido educado para poder exigir a la mujer con la que me case que me tenga la casa limpia, que me tenga la ropa preparada, que la cena esté siempre a mi gusto, pero sé que eso no puedo pedirlo porque atenta contra los derechos de la persona que digo que amo”. Entonces, todo ese proceso de toma de conciencia, de reflexión, de autocrítica en aquellos hombres buenos, deriva en una toma de decisión de: “yo no quiero actuar de esta manera” y se quedan en la pirámide aquellos que no hacen este proceso. 

MM: Claro y eso es lo que me parece más novedoso del modelo que ustedes proponen, que es justo el proceso de filtraje, lo que llamaste los puntos de fuga, que hace pensar por qué un hombre llega a ejercer violencia y otros hombres no y eso me parece que no se aborda en otros modelos. 

EB: Claro, es un poco eso ¿no? es un poco y, además, nuestro modelo es un poco, aporta, digamos, también la novedad de que es aplicable a cualquier tipo de violencia ejercida contra las mujeres, yo creo que eso también es importante, porque en todos los tipos de violencia ejercida contra las mujeres, hay varones que la ejercen. Es verdad que hay algunas violencias donde la mano ejecutora es una mujer, por ejemplo, algo que hemos reflexionado también sobre el tema: la extirpación del clítoris. Las comunidades donde esta práctica tan brutal se ejerce, la ejerce una mujer, pero claro, es una mujer socializada en el marco de una determinada sociedad, por lo tanto, sigue siendo una violencia de género. 

MM: Bueno, ya para ir cerrando con esta entrevista, como algunos saben vamos a comenzar un taller totalmente en línea sobre evaluación psicológica forense de mujeres víctimas de violencia extrema, en ese taller, bueno, nuestra querida invitada del día de hoy: Esperanza Bosch, impartirá el primero de los cuatro módulos que conforman ese taller. No sé si nos puedas platicar un poco sobre lo que vas a trabajar a lo largo de este módulo. 

EB: Bueno, precisamente, un poco mi idea es ahondar en todo eso que estábamos diciendo y, después también, abordar las consecuencias, es decir, una idea que se tiene que erradicar y que todavía hay quien la defiende, es que en la inmensa mayoría de casos las alteraciones psicológicas de las mujeres, de las mujeres víctimas, son a posteriori de la violencia recibida, no a priori, quiere decir que, cuadros clínicos que puedan presentar mujeres victimas, esos cuadros tiene que ver no con que ya los tuvieran tiempo atrás, sino que son en su mayoría la consecuencia de las situaciones traumáticas vividas y, en este sentido, pues me gustara comentar un poco los trabajos de la psicóloga forense, la doctora Walker, la que trabajo y, bueno, sigue trabajando en temas relacionados con el ciclo de la violencia y con el síndrome de la mujer maltratada porque yo creo que ella aporta, no solo un listado de alteraciones vinculadas como consecuencia del haber sido víctimas ¿no? sino, bueno, ella propone el síndrome de la mujer maltratada como una realidad que hay que explorar, como una serie de características que se dan bastante, bastante general en mujeres que han vivido experiencias traumáticas en este sentido y, bueno me gustara, si les parece bien a las personas que estén del otro lado de la pantalla, ahondar un poco sobre lo que hemos indicado un poco hoy y hablar también de las propuestas de la doctora Walker, que yo creo que ayudan a resolver algunas dudas o algunas cuestiones que puedan quedar todavía en el tintero ¿no? aquella especie de tentación de considerar que son casos individuales ¿no? que yo solo tengo que evaluar por qué Fulanito intentó matar a su mujer ¿no? sino que tengo que entender mucho más y tengo que poder valorar por qué esta señora viene con todo un cuadro depresivo, con toda una serie de alteraciones y no caer en la tentación de que ese cuadro era el origen de la violencia recibida, sino era la consecuencia de la violencia recibida. 

MM: Bueno, para terminar, estamos en la última parte de la entrevista, te voy a hacer dos preguntas muy breves y sencillas que las puedes contestar de forma concreta o te puedes explayar un poco más, como tú prefieras. La primera sería: ¿qué publicación o qué publicaciones, y entiéndase por publicaciones artículos, libros, revistas, etc., marcaron de alguna manera tu vida académica o profesional? Es decir, esa publicación que haya significado o que haya marcado un antes y un después en tu vida académica. 

EB: ¿Te refieres a publicaciones que yo haya hecho o que haya leído?

MM: Que hayas leído, que has revisado.

EB: Si, a ver, a mí me marcaron mucho las publicaciones de las grandes feministas españolas y de América Latina ¿no? Por ejemplo, los trabajos de Celia Amorós, Amelia Varcárcel, porque me propusieron el marco conceptual a partir del cual yo pude empezar a trabajar, por eso es tan importante el escenario en el que trabajemos ¿no? Las lecturas de las grandes, algunas de ellas, en su momento, fueron profesoras mías cuando yo estudié, y esas lecturas me dieron el marco a partir del cual pude ya empezar a investigar. 

MM: Ok, y la segunda ¿qué publicación tu recomendarías para introducirnos en los estudios de género?

EB: ¡Uf! La verdad es que hay muchas, la verdad es que… Yo primero haría más que una publicación, me daría un paseo por las diferentes aportaciones de, por ejemplo, la Cuarta Asamblea Mundial de las Mujeres, porque ahí hay cantidad de información objetiva. Después me daría otro paseo por los informes de la OMS, de la Organización Mundial de la Salud, y de las estadísticas y de los trabajos a nivel internacional que ellas ofrecen porque yo creo que después ya se puede entrar en los trabajos de diferentes investigadoras, los trabajos de Walker, de otra psicóloga americana que es Sam Dutton, que también propone toda la serie de cosas muy interesantes, de algunas españolas, de algunas de América Latina, naturalmente, después ya se puede entrar en todo eso, pero yo creo que es fundamental enmarcar bien y yo lo primero que propondría es que se lea bien la plataforma de acción de la Cuarta Asamblea Mundial de las Mujeres que se celebró en Pekín, porque todavía no se ha hecho una Quinta Asamblea Mundial y que se vea a partir de ahí todos los objetivos que se estuvieron trabajando y que fueron, de alguna manera, el gran, vamos, el gran propósito, propósito que no se ha cumplido. Cuando todo eso lo tengamos encuadrado, entenderemos mucho más cualquier investigación en género que queramos estudiar.

MM: Esperanza, muchísimas gracias por esas recomendaciones, ya tenemos varias cosas que leer. Bueno, hemos llegado al final de esta entrevista. No me queda más que agradecerte infinitamente, Esperanza, por el tiempo que has compartido con nosotros, de verdad admiro muchísimo tu trabajo, me parece que tienes una gran facilidad para transmitir temas pues que son bastantes complejos en sí mismos. Para mí ha sido un gusto y un honor platicar contigo, quedan muchos temas por abordar, pero espero que esta entrevista sea la primera de muchas. 

EB: Pues encantada, ha sido un placer.

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